Carta del General Serrano

  Antonio de Arguinzóniz  
Antonio de Arginzóniz

  Fausto de Urkizu  
Fausto de Urkizu

  Juan E. de Orúe  
Juen E. de Orue

»La carta del señor Duque, que fué objeto de seria meditación y cuyas palabras se midieron una á una, deteniéndose en su valor y significación y explicando su verdadero sentido el General Serrano, dice así:

»Señores D. Antonio de Arguinzóniz, D. Fausto de Urkizu y D. Juan E. de Orúe.

»Muy señores míos: Habiendo oído las quejas y temores que abriga la Provincia por sus antiguos fueros, en términos de hacerlo pretexto para la insurrección, y no entrando en la idea del actual, ni de alguno de los Gobiernos que hasta ahora se han sucedido en el poder, el atacar en lo más mínimo la leyes del País Vascongado, y deseando garantizarles en cuanto de mí dependa el ejercicio libre de sus fueros, me comprometo á pedir al Gobierno que una vez pacificada la Provincia de Vizcaya, se reunan, convocadas por quien legalmente deba hacerlo, y con arreglo á fuero, la juntas generales de Guernica, y que la Provincia constituya en Diputación y delegados en la forma que su fuero exija, ofreciendo además recabar del Gobierno de la Nación, las garantías de todo, á los fines que prometo y me propongo.

»De ustedes su seguro servidor Q. B. SS. MM. Francisco Serrano,- Zornoza 24 Mayo 1872.

Considerado el Convenio de Amorebieta excesivamente conciliador por parte del gobierno liberal, el General Serrano fue obligado a dimitir de su puesto de jefe del gobierno.

Los Señores D. Antonio de Arguinzóniz, D. Fausto de Urkizu y D. Juan E. de Orúe fueron vilipendiados y calificados de traidores por parte de sus correligionarios carlistas. D. Antonio de Arguinzóniz, rehusando la gracia que se le ofrecía, aceptó resignado el destierro.