La lucha por la vida

Cuando al fin pudo abandonar el penal y regresar a su pueblo, han cambiado muchas cosas. Venciendo el desánimo y abatimiento natural, continúa su labor pictórica. Renueva su compromiso con el repertorio plástico del paisaje y llega a realizar tres muestras individuales en 1940, 1947 y 1951. Pero se recluye y ensimisma más si cabe, rodeado de seres no sólo acechantes en lo político sino absolutamente desarmados culturalmente y con escaso interés por el arte. 

El escenario de posguerra está totalmente huérfano de aspiraciones, romo y chato en lo artístico. Un contexto que no ayuda a insuflar demasiados cambios en su aventura creativa, quedando instalado definitivamente en la arquitectura mental y plástica de los comienzos. 

La obra y el hombre rememoran el pasado. Sin excesivas renovaciones estuvo rodeado por el legado que le dejaron los descendientes de Adolfo Gulard al marcharse al exilio, bagaje que guarda y cuida con mimo. Conociendo al dedillo sus dibujos y pinturas, le dejan el poso de una leve influencia. Renteria obvia el gris y apastela la paleta, actividades que parecen tener lejanos ecos en los azules y rosas del pintor bilbaíno. El dibujismo de las figuras recuerda también su "ensusiate dentro”, según la fórmula heredada de Degas que asume la tradición de la probidad del dibujo de Ingres.

Durante los sesenta Enrike Renteria se ausenta del panorama expositivo y queda relegado al trabajo familiar y a continuas salidas a pintar al aire libre. Con el tiempo su nombre fue olvidándose, siendo una referencia en los libros. Hasta el punto que al exponer en la galería Windsor, se celebra su vuelta como un descubrimiento que le rescata de años de silencio (16). En el espacio bilbaíno de Marqués del Puerto realiza dos exposiciones individuales con las que vuelve al primer plano de la actualidad. Tanto en 1973 (del 1 1 al 20 de octubre), como en 1978 (del 7 al 28 de febrero), su obra tiene gran aceptación. 

En paralelo la Editorial La Gran Enciclopedia Vasca le dedica dos fascículos de su Biblioteca: Pintores y escultores vascos de ayer, hay y mañana, en los que se reúne una recopilación de textos críticos e imágenes de setenta y dos pinturas. Asimismo, su vida y la obra son recordados muy especialmente con ocasión del homenaje que tiene lugar en la Sociedad Bilbaína. Un acontecimiento promovido por Miguel y Roberto Sáenz de Gorbea que se celebra el 9 de febrero de 1978. Con el acto le llega el agradecimiento de artistas, aficionados y coleccionistas. Es un tiempo de reconocimiento y renovados bríos que coincide con el final del túnel franquista.

Tras años de pasión creativa, pudo ver recompensados finalmente sus esfuerzos después de tantas soledades interiores y no pocos momentos de incomprensión. Enrike Renteria supo pintar aquello que mejor conocía, su paisaje cotidiano y vital, en la idea de transmitir unas experiencias honradas y emocionalmente sentidas.

NOTAS:
(1) Eibar'ko BENKUA. Entrevista a Antonio Guezala, presidente de la Asociación de Artistas Vascos, en La Tarde, 17-VIII-1931.
(2) Catálogo Exposición Homenaje a Enrike Renteria. Amorebieta, 1984
(3) En la segunda edición del libro de Manuel Llano Gorostiza, Pintura Vasca (1980), se le dio por muerto en 1979.
(4) En Pintura Vasca, Ed. Grijelino, Bilbao, 1966, p. 235. (5) Op. Cit., p. 155.
(6) El pintor y escritor Mauricio Flores Kaperotxipi se lo agradece en la p. 315. El libro fue editado por Ekin, Buenos Aires, 1954.
(7) Op. Cit., P. 106.
(8) Op. Cit., pp. 268-269.
(9) Pilar MUR. La Asociación de Artistas Vascos. Museo de Bellas Artes de Bilbao, 1986, p. 129.
Ed. La Gran Enciclopedia Vasca, Bilbao, 1972.
Ana María GUASCH. Arte e ideología en el País Vasco: 1940 - 1980. Akal, Madrid, 1985, p. 78.
(12) Op. Cit., p. 79.
(13)  zp BERRIAK. Entrevista en La Gran Enciclopedia Vasca Vol. XXIII, fasc. 247, pp. 252-257.
(14) op. Cit.
(15) Xabier SÁENZ DE GORBEA. Memoria histórica de las artes plásticas en Vizcaya durante la segunda república (1931- 1937). Tesis de licenciatura, inédita.
(16) Laurcano MUÑOZ VIÑARÁS. Hierro, 20-X-1973.