Enrike Renteria

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De formación autodidacta, su inclinación a la pintura se manifestó de modo innato desde su adolescencia. No podía ser de otro modo en un pintor vocacional como Enrike Renteria. Pero lo que comenzó siendo "algo totalmente natural", según sus palabras, se convirtió luego en un "vicio" auténtico, en una vocación compartida con otros trabajos que no menguaron su pasión por la pintura.

A lo largo de su vida mantuvo intacta esta actitud y luchó a fondo para continuar pintando. Así Renteria, entregado al ejercicio pictórico, permaneció siempre atento a los matices propios del medio natural. Un brillo o un reflejo, la humedad de la lluvia, la niebla del amanecer o la calidez del sol poniente, son algunos de los motivos recreados en sus cuadros. Al aire libre, apuntando cada matiz, cada vibración de la naturaleza.